jueves, 13 de febrero de 2014

Los decanatos


Este término puede desanimar al neófito, quien muchas veces lo habrá oído pronunciar a los "especialistas" en astrología, sin saber demasiado a qué corresponde. En realidad, no designa más que una subdivisión de cada uno de los 12 signos del zodiaco.

Si sabes contar hasta 10 y hacer una multiplicación, comprenderás rápidamente lo que es un decanato. Basta recordar que el zodiaco, elaborado por los hombres de la Antigüedad, es un círculo de 360 grados, dividido en 12 signos, que abarcan 30 grados cada uno. Todos los signos están subdivididos en 3 partes iguales de 10 grados, a las que se llama decanatos.

Así pues, hay: 12 signos x 3 partes iguales = 36 decanatos

LA UTILIDAD DE LOS DECANATOS AYER Y HOY

Los primeros astrólogos pretendían prever los acontecimientos colectivos y los fenómenos naturales susceptibles de perturbar la armonía, el bienestar, la plenitud y la evolución de su comunidad. De hecho, para los primeros pueblos sedentarios y agrícolas era vital prevenir las plagas que siempre han azotado a la humanidad: la sequía, el hambre, las inundaciones, las epidemias, las guerras. Con este objetivo, los astrólogos comprendieron rápidamente lo mucho que les quedaba por hacer.
Tenían que ser lo más precisos posible, a la hora de revelar informaciones útiles para la protección de su comunidad. Sin embargo, si prestamos atención, nos daremos cuenta de que los peligros que inquietaban a nuestros antepasados también nos preocupan actualmente. Independientemente del progreso de la ciencia y de la tecnología, nos sentimos todavía impotentes, sobre todo como individuos, ante ciertos fenómenos naturales o movimientos colectivos.
El uso de los decanatos en el zodiaco ayuda a señalar previsiones relativamente más fiables y más precisas que las que tendríamos si éstos no existieran, pues cada uno de ellos ofrece informaciones que le son propias en un sector privilegiado del zodiaco.

DE LO GENERAL A LO PARTICULAR

Hacia los siglos III o II a.C., los astrólogos se preocuparon por adaptar los datos y las informaciones que utilizaban, con el fin de aportar una solución a las preocupaciones de la sociedad o con tal de responder a las preguntas de cualquier individuo. Para hacerlo, explotaron de la misma manera, según los mismos principios, las características originales y específicas ofrecidas por la distribución de los 36 decanatos en el interior del zodiaco. Debes descubrir las características fundamentales de cada uno de ellos tal como son presentadas en la rueda zodiacal, así como los astros que los rigen. Pues, al igual que los 12 signos del zodiaco, cada decanato tiene un planeta regente, es decir, un astro que reina en los 10 grados que los constituyen.
A partir de aquí, combinando los datos ofrecidos por la naturaleza del planeta regente de un signo con los indicados por la naturaleza del regente de cualquiera de los decanatos de ese mismo signo, se obtendrán informaciones más afinadas, más sutiles, más precisas, más acertadas, sobre la posición del Sol, del ascendente, de un astro o del ángulo de una casa situados en ese signo y en ese decanato, dentro de la carta astral de un individuo.



lunes, 10 de febrero de 2014

Los aspectos mayores


LA CONJUNCIÓN

No se trata, propiamente hablando, de un aspecto, pues el ángulo que forma es casi inexistente. En realidad, la conjunción entre dos astros se produce cuando, en el zodiaco, dos astros dan la impresión de estar pegados uno a otro o están muy próximos, a cero o pocos grados de distancia.

EL SEXTIL

Se trata de un aspecto formado por dos astros que están separados por una distancia de poco más o menos 60 grados en el interior del zodiaco.

LA CUADRATURA

Es un aspecto formado por dos astros que se encuentran poco más o menos a 90 grados, siempre dentro del zodiaco.

EL TRÍGONO

Este aspecto aparece entre dos astros cuando se encuentra en un ángulo de unos 120 grados.

LA OPOSICIÓN

Designa dos astros opuestos uno al otro, a menudo en dos signos opuestos, que forman un ángulo de 180 grados, a veces un poco más o un poco menos.

LOS ASPECTOS MENORES

Indican sólo informaciones secundarias, que no aportan nada a las que nos brindan los aspectos mayores, y sobre todo los significados de los astros y los puntos ficticios en los signos y en las Casas, pero sirven de información:

EL SEMI-SEXTIL: Es la mitad de un sextil, formado por dos astros separados en el zodiaco por unos 45 grados aproximadamente.

LA SEMI-CUADRATURA: Es media cuadratura, relativa a dos astros separados en el zodiaco por unos 45 grados aproximadamente.

LA SESQUI-CUADRATURA: Es un ángulo un poco más grande que el del trígono, cerca de 135 grados, formado por dos astros.

EL QUINCUCIO: Es un ángulo situado a igual distancia del trígono que de la oposición, formado por dos astros situados, uno en relación al otro, a 150 grados.

Para finalizar el decil (aproximadamente 36 grados), el quintil (72 grados) y el biquintil (144 grados), aunque estos últimos aspectos son casi ignorados.

¿QUÉ ES UN ORBE?

En astrología, el orbe es la distancia máxima que revela si el aspecto entre dos astros existe o no. Por ejemplo: el orbe del aspecto entre la Luna y Mercurio es de 10 grados. Por ello, a 11 grados de desviación, no forman ya un aspecto en el zodiaco.

ASPECTOS BENÉFICOS Y ASPECTOS MALÉFICOS

En Occidente nos encanta creer que a un lado está el bien y al otro el mal. En la cultura oriental y asiática es muy distinto. No olvidemos que las raíces de la astrología se encuentran en Oriente Medio. Así pues, no es necesario ver los aspectos bajo un ángulo sistemáticamente positivo o negativo. Su valor, más fácil o más difícil, se mide según la naturaleza de los astros en cuestión y su situación en el zodiaco.



miércoles, 5 de febrero de 2014

Los aspectos


Los aspectos son los ángulos que forman los astros entre ellos en el interior del zodiaco. Tienen una importancia relativa en la interpretación de una carta astral.

A propósito de los aspectos, existen dos escuelas. Ciertos astrólogos consideran que los ángulos formados por los astros y entre ellos, en el interior del zodiaco de una carta astral, son determinantes en la interpretación que deducimos, otros piensan que son secundarios y aleatorios.

LOS ASPECTOS, EL INDIVIDUO Y LAS PREVISIONES COLECTIVAS

Cuando los sacerdotes astrólogos y matemáticos de Mesopotamia pusieron los cimientos de la astrología y crearon de este modo el zodiaco tal como lo conocemos en nuestros días, con algunos matices, sabemos que lo hicieron sobre todo con el fin de salvaguardar su comunidad. Previeron así, por medio de instrumentos de medición -y es necesario precisar: de "sus" mediciones- y de observaciones deductivas, los acontecimientos probables susceptibles de influir la evolución de su sociedad. Según este principio, las múltiples disposiciones de los astros en el interior del zodiaco y los numerosos ángulos que formaban entre ellos acabaron por tener significaciones y resonancias particulares.

Se trataba de "influencias" que concernían a la colectividad en primer lugar, e indirectamente al individuo que formaba parte de ella. Sin embargo, el hecho de que los seres vivan el mismo acontecimiento en el mismo momento no significa que cada uno de ellos lo sienta, lo sufra o lo domine de la misma manera.

Pues, si el acontecimiento en cuestión puede prevenirse o definirse por la aparición de tal o cual aspecto concreto que se produce en el interior del zodiaco, no por ello debemos necesariamente deducir que se prevea y se defina de la misma manera y según los mismos criterios para el individuo.

Por este motivo se abordarán las interpretaciones de los aspectos en el interior de la carta astral con mucha cautela y con matices, aun cuando, por otra parte, se considere que juegan un papel preponderante en las previsiones establecidas tanto para el individuo como para la comunidad de pueblos y naciones; aspectos y previsiones que es necesario saber interpretar con sutileza y prudencia, pues muchos astrólogos extraen conclusiones a menudo precipitadas y aproximativas, para alimentar el catastrofismo reinante.

Se comprende pues que, en una época en la que los cálculos de la domificación, y las posiciones del ascendente y de las Casas, aún no existían, las preocupaciones de los astrólogos no eran de orden individual, sino colectivo, salvo aquellas que afectaban al nacimiento y la vida de un rey, pues el destino y el devenir estaban íntimamente confundidos con los de su pueblo. A partir de las posiciones de los astros en los 360 grados del zodiaco y en los decanatos, y los ángulos o aspectos que formaban entre ellos, los astrólogos de estos tiempos remotos hicieron sus previsiones.


domingo, 2 de febrero de 2014

La Carta Astral


Actualmente, el carácter sagrado o divino de la astrología ha caído en desuso. Ya no se tiene el sentimiento de estar introduciéndose en una religión cuando se aprende astrología. Además, tampoco se le llama "iniciarse" en la astrología, sino "aprender". Es verdad que, históricamente, la religión se ha asociado demasiado con el poder, el dinero y la violencia; pues algunos, cíclicamente han visto en ella un medio para satisfacer sus ambiciones personales, en detrimento de las necesidades o aspiraciones de la comunidad. No obstante, la religión, en el sentido puro y verdadero del término, sean cuales sean los dioses venerados o las creencias y cultos adoptados, es un principio que une al individuo con los demás.

Así, abordar la astrología con la intención de unirse a uno mismo y a los demás revela un estado de espíritu en el que es bueno sentirse y permanecer. En todo caso es indispensable para estudiar, analizar e interpretar una carta astral.

Pero, ¿qué es una carta astral? Es un mapa del cielo establecido, no ya a partir de una hora, día, mes, año y lugar geográfico, sino a partir de la fecha, hora y lugar de nacimiento de un individuo. En otras palabras, la carta astral es un mapa del cielo personalizado. En efecto, también puede realizarse la carta astral de un acontecimiento, por ejemplo: la firma de un tratado, un contrato, la creación de una empresa, una boda... Pero se tratará, pues, de una consulta horaria, llamada así para distinguirla de la carta astral, que se refiere siempre a una persona y no a una cosa o acontecimiento. De este modo, la carta astral puede ser útil para levantar tanto un mapa del cielo como para realizar una consulta horaria.